Estamos terminando el ciclo 2010 y comienzan los problemas o situaciones típicas de lo que implica el cierre del ciclo lectivo. Veo todos los días las caras de agotamiento que venimos arrastrando, sumados a nuestros avatares diarios. Algunos pensamos que fue un buen año, otros no creo que piensen lo mismo. En suma, solo nos queda el consuelo de saber que algo a la larga pueden llegar a rescatar de lo que ofrecemos diariamente en nuestra labor.
Ayer hablaba con una compañera de trabajo sobre como se manejan a nivel institucional en ciertos colegios y de las cosas que debemos padecer no solo de los chicos, que ya bastantes problemas tienen, sino que a esto le adicionamos las actitudes de los directivos, quienes están encargados de dirigir los establecimientos.
¿Tenemos que acostumbrarnos a trabajar con chicos que llegan al aula drogados, borrachos, mal dormidos y como si esto fuera poco tolerar la violencia verbal que nos propinan?
Parece que en algunos colegios, dentro de lo poco que cobramos para todas las tareas que debemos desarrollar, esa es una de las tantas cosas que debemos aceptar, y sólo por el hecho de que implica monetariamente una cuota más para la institución.
Las actividades que desarrollan a nivel parroquial, que si bien son de inclusión, para que tengan un lugar de contención fuera de la casa, también son una excusa para sacarlos del aula y hacerlos trabajar en estas actividades prevaleciendo esto por sobre la educación del chico. Sería lo de menos si solo se tratara de una actividad social, lo nefasto de todo esto es que por realizar dichas actividades adquieren beneficios como días libres por haber ido a un campamento, por ir a misa el domingo, etc.
¿Dónde quedó la idea de educar personas que luego tendrán que ser ciudadanos responsables, con valores y principios? ¿Enseñamos a qué tienen que hacer las cosas por un beneficio a cambio?
Existen colegios en donde hay una acefalía por parte de las autoridades, ya que piensan que siendo amigos de los chicos tienen más autoridad que cualquiera.
Arrastramos la consecuencia de muchos años de represión y generamos una generación que no le tiene respeto a nada. Ni los padres, ni el colegio imponen un poco de orden por miedo a parecer autoritario.
Será hasta la próxima!


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